Drugs
Anfetaminas
Constituyen una familia de drogas que estimulan el sistema nervioso, producen pérdida del apetito, quitan el sueño y hacen desaparecer el cansancio. Usadas bajo estricto control médico, ayudan en los tratamientos para combatir la obesidad. Ya durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron anfetaminas para disminuir en los soldados la necesidad de dormir, eliminar la fatiga y estimularlos para el combate.
Al terminar la guerra, Japón, que tenía almacenadas grandes cantidades de anfetaminas, las puso a la venta y esto provocó el uso masivo de las décadas del ’50 y del ’60. Los efectos negativos y la adicción generaron el control riguroso de su comercialización.
De todas maneras, quien desee estimularse puede conseguirlas fácilmente por medios ilícitos.
Vulgarmente se las conoce como "pepas", "despertadores", "levantadores" y algunos otros apodos que expresan el tipo de efecto que producen. Se consiguen en forma de comprimidos o cáps
ulas y también las hay inyectables.
Cuando el público descubrió que esas pastillas para adelgazar o esos inhaladores nasales tenían efectos estimulantes, comenzó a usarlos sin prescripción médica con una facilidad alarmante. Los jóvenes, para mantenerse despiertos los días previos a un examen; los adultos, para mejorar su rendimiento en sus actividades diarias; los deportistas, para superarse en las competencias; los choferes de larga distancia, para resistir los largos viajes sin dormirse.
Esa automedicación de pequeñas dosis es, muchas veces, el inicio de una adicción destructiva de la que no se puede salir. Esto sucede cuando para poder descansar se recurre a tranquilizantes mediante los cuales se logra apaciguar la aceleración provocada por las anfetaminas.
Un adicto que se inyecta grandes dosis de anfetaminas en la vena, puede permanecer despierto más de cinco días y finalmente se derrumba en un sueño que dura 48 horas continuas. Además de la adicción, los efectos que producen las anfetaminas son:
• Pérdida del apetito.
• Falta de sueño.
• Constricción de los vasos sanguíneos.
• Temblores.
• Aumento masivo de la presión sanguínea.
• Conducta paranoide.
• Hemorragias y lesiones cerebrales.
• Fallo cardíaco.




